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Resurrection, Dear Mama: los documentales que cuentan

Por Selim Rochat · 9 de julio de 2026 · 4 min de lectura

Existen decenas de documentales sobre Tupac. La mayoría recicla las mismas imágenes de archivo, las mismas teorías sobre Las Vegas, las mismas cabezas parlantes. Después de años viéndolo todo, incluido lo peor, me quedo con dos que cuentan de verdad, y un tercero que hay que coger con pinzas. Aquí explico por qué, y en qué orden verlos.

Tupac: Resurrection (2003): Tupac contado por Tupac

Dirigido por Lauren Lazin y producido con Afeni Shakur, la madre del artista, Resurrection descansa sobre una idea de puesta en escena que nadie había osado: la película entera está narrada por el propio Tupac. Ni un actor, ni una voz sintética, sino un montaje vertiginoso de sus propias entrevistas, ensambladas para formar un relato continuo, desde su nacimiento en los círculos de los Black Panthers hasta los días previos a Las Vegas. El efecto perturba. Siete años después de su muerte, él cuenta su vida en pasado, comenta sus errores, se ríe de sí mismo.

El procedimiento tiene sus límites, hay que decirlo. Un relato en primera persona, validado por la familia, no va a buscar las zonas de sombra más incómodas, y algunos asuntos se atraviesan más que se afrontan. Pero como puerta de entrada a su palabra, su inteligencia, su humor, su capacidad para analizar su propia leyenda en tiempo real, nada lo iguala. La película fue además nominada al Óscar al mejor documental, algo rarísimo para un tema salido del rap en aquella época.

Si estás descubriendo al personaje, por ejemplo después de leer por dónde empezar, esta es la entrada.

Dear Mama (2023): el doble retrato

Veinte años más tarde, Allen Hughes firma para FX, emitida en Hulu en Estados Unidos, una serie documental de cinco episodios que cambia por completo de escala. Dear Mama no es una película sobre Tupac. Es un doble retrato, el de Afeni Shakur y su hijo, dos vidas montadas en paralelo: la militante de los Black Panthers que defiende su propia causa en el juicio de los Panther 21 estando embarazada de él, y el niño que crece en el después, entre orgullo revolucionario, pobreza y adicción materna. He dedicado una página entera a Afeni, porque su historia ilumina tanto todo lo demás.

Y luego está la ironía del director, que hay que conocer para medir lo que esta serie representa. En 1993, Allen Hughes y su hermano despiden a Tupac del rodaje de Menace II Society. Unos meses después, Tupac lo agrede físicamente con su séquito, episodio que le valdrá una condena y algunos días de cárcel. Treinta años más tarde, es ese mismo Allen Hughes quien dedica a su agresor la obra más profunda jamás producida sobre él. Habla de ello en la serie, sin esquivar nada. Esa posición singular, ni fan ni enemigo, alguien que amó al artista y padeció al hombre, da a Dear Mama una justeza de tono que las hagiografías no alcanzan nunca. Los allegados hablan con libertad, los archivos son a menudo inéditos, y las cinco horas pasan demasiado rápido.

Es, a mis ojos, la cumbre del género. Pero supone conocer ya las grandes líneas de la historia, de ahí mi consejo de orden más abajo.

Biggie & Tupac (2002): manejar con precaución

Queda el caso Nick Broomfield. El documentalista británico, conocido por su método intrusivo, micrófono en mano, aterriza en 2002 con Biggie & Tupac, investigación sobre los dos asesinatos. La película tiene méritos reales: Broomfield consigue entrevistas improbables, incluido un cara a cara con Suge Knight en prisión, y contribuyó a popularizar ciertas pistas que implicaban a policías de Los Ángeles.

Pero lo recomiendo con prudencia, y nunca en primer lugar. Broomfield filma ante todo su propia investigación, presenta hipótesis como cuasi certezas, y varias de sus conclusiones han sido seriamente rebatidas desde entonces. Se aprenden cosas, uno se deja llevar, y ese es justamente el problema: la película convence más de lo que se sostiene. Verla como un documento sobre la época y sobre las obsesiones que engendró, no como una verdad establecida.

Cuál ver primero

Mi orden es simple. Resurrection primero, para escuchar a Tupac de primera mano y fijar la cronología. Dear Mama después, para entender de dónde viene y lo que su madre puso en él, aunque haya que revisar todo lo que uno creía saber. Biggie & Tupac al final, ya prevenido, si el asunto de las investigaciones te interesa. Y si solo tienes tiempo para uno, elige Dear Mama de todos modos: es el que permanece.

En cuanto al acceso, Dear Mama está disponible por aquí en Disney+, en la sección Star, mientras Hulu sigue reservado al público estadounidense. Resurrection se alquila o se compra en digital en las plataformas habituales, y su DVD, acompañado en su día de una banda sonora póstuma, todavía se encuentra de segunda mano. El Broomfield circula en DVD y en diversas plataformas según el país.

Una última palabra. Los documentales dan la palabra y las imágenes, pero siempre eligen por ti. Para llegar al fondo hay que cruzar: las películas de ficción de las que hablo en los últimos papeles, los libros reseñados en las biografías, y los discos, claro. Circulando entre todo eso, el personaje deja de ser un icono para volver a ser un hombre. Ahí es donde más interesa.

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