Guías de escucha

All Eyez on Me (1996): el álbum doble de la libertad

Por Selim Rochat · 8 de julio de 2026 · 5 min de lectura

Portada del álbum All Eyez on Me (1996)

Recuerdo perfectamente el impacto. Febrero de 1996, un doble CD negro y dorado en las tiendas, y una pregunta dándome vueltas en la cabeza de chaval suizo francófono enganchado a las importaciones: ¿cómo podía un tipo que había salido de prisión cuatro meses antes entregar más de dos horas de música? La respuesta cabe en una palabra. Urgencia.

Octubre de 1995: la salida de prisión

Repasemos el contexto, porque lo explica todo. Tupac cumple condena en la prisión de Clinton, en el estado de Nueva York, cuando Suge Knight, jefe de Death Row Records, adelanta la fianza que lo saca a la calle en octubre de 1995. La contrapartida es simple y brutal: Tupac firma con Death Row. Muchos vieron ahí un pacto fáustico. Yo, antes que nada, oigo a un hombre que ya no tiene ni un segundo que perder.

Porque ese es el corazón del disco. Tupac entra al estudio casi de inmediato, encadena sesiones a un ritmo que pocos artistas han aguantado y cierra en unos meses una cantidad de temas considerable. Me Against the World, escrito antes del encarcelamiento, era introspectivo, casi testamentario. All Eyez on Me, publicado el 13 de febrero de 1996, es su contrario exacto: un álbum de revancha, de fiesta, de apetito. El primer álbum doble de estudio en la historia del rap en solitario, nada menos.

La vertiente solar: g-funk y bajos redondos

Lo que llama la atención al volver a escucharlo, treinta años después, es la luz. Death Row en 1996 es la maquinaria g-funk en su cima, y Tupac la aprovecha a fondo.

California Love, para empezar, producido por Dr. Dre con Roger Troutman al talk-box. Un himno, en sentido estricto. El tema celebra California como se celebra un territorio reconquistado, y el contraste con el Tupac sombrío de 1995 resulta llamativo. Todavía lo pincho para abrir la noche. Nunca falla.

Pero reducir el disco a Dre sería un error: solo produjo dos temas. El verdadero arquitecto del sonido es Johnny J, cómplice de toda la vida, que firma buena parte del álbum. How Do U Want It, con K-Ci y JoJo, muestra su sello: líneas de bajo redondas, teclados cantarines, un groove que respira. Daz Dillinger, el otro pilar, aporta el toque Dogg Pound, más áspero, más de calle. Ambitionz az a Ridah, que abre el disco, es suyo. Escucha esa entrada: Tupac deja claras sus intenciones desde los primeros compases, la voz tensa, un fraseo de boxeador. Sabes de inmediato que no tienes entre manos un álbum de convalecencia.

Los invitados, o la Costa Oeste al completo

All Eyez on Me funciona también como una fotografía de la Costa Oeste en 1996. Snoop Dogg aparece en 2 of Amerikaz Most Wanted, dúo de estrellas en la cumbre de la provocación. George Clinton se asoma en Can’t C Me, y el vínculo con el funk de los setenta se vuelve explícito. E-40, Rappin’ 4-Tay, C-Bo y Richie Rich representan a la Bay Area, Nate Dogg pone sus estribillos aterciopelados, los Outlawz arropan a su mentor.

Y luego está la excepción que siempre me ha fascinado: Got My Mind Made Up, con Method Man y Redman. En plena tensión entre las costas, Tupac invita a dos figuras de Nueva York y Nueva Jersey sobre un beat West Coast hipnótico. La guerra mediática era real, pero la música, esa, todavía circulaba.

Dos discos, dos estados de ánimo

El formato doble le permite a Tupac desplegar todas sus facetas sin elegir. El primer disco, llamado Book 1, se inclina hacia los singles y la energía conquistadora. El segundo, Book 2, se permite temas más largos, más nocturnos. Life Goes On, meditación sobre los amigos desaparecidos, demuestra que la introspección de 1995 no se ha esfumado: solo se ha hecho un hueco en medio de la fiesta. Picture Me Rollin’ saborea la libertad recuperada con una ironía mordaz. I Ain’t Mad at Cha, que se convertirá en un single póstumo estremecedor, le tiende la mano a un amigo de infancia que cambió de vida.

¿Es demasiado largo? Sí, seguramente. Veintisiete temas: hay relleno, como en casi todos los álbumes dobles de la historia. Pero ese es precisamente el punto: la abundancia como demostración de fuerza. Un hombre sale de prisión y prueba que puede inundar el mercado él solo.

Lo que el disco dice de 1996

All Eyez on Me es la cima comercial de Death Row y, visto en retrospectiva, el principio de su fin. Todo aquí es más grande, más caro, más tenso. La energía de revancha que atraviesa el disco apunta a los tribunales, a los periodistas, a los rivales de la Costa Este, a veces todo eso en la misma estrofa. Se oye a un artista en la cumbre y a un sistema que empieza a recalentarse. Siete meses después del lanzamiento, Tupac es asesinado en Las Vegas. El disco siguiente, grabado a la sombra de este, tendrá otro color muy distinto: lo cuento en mi guía de The Don Killuminati.

Qué edición elegir

El doble CD original sigue siendo la referencia más sencilla y más barata, con los veintisiete temas íntegros. Cuidado con los recopilatorios y las ediciones recortadas que circulan por ahí: comprueba siempre que estén los dos discos.

En vinilo, el álbum ocupa cuatro discos. Es un objeto imponente y precioso. Se ha reeditado varias veces, sobre todo con motivo de los aniversarios del lanzamiento. Mi consejo de coleccionista razonable: mejor una reedición oficial reciente que una tirada de época a precio desorbitado; la calidad de prensado es excelente y te queda presupuesto para Me Against the World, que también merece su sitio en la estantería.

Si estás descubriendo a Tupac, no empieces necesariamente por aquí: mi orden de escucha explica por qué. Pero cuando llegues, resérvale una noche entera. Este disco no se escucha de fondo. Se atraviesa.

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